Esta vez me tocó a mí ser el hilo conductor de las veladas, tanto de los vinos como de la comida, y pese a que mi singular gracia no pasó desapercibida jeje, desde luego el vale de una noche para unos de los 5 Wine Hotels de 5***** para dos que el grupo ofrecía hizo que la gente olvidase un poco mis nulos conocimientos... No en serio el grupo de gente se esfuerza en beber y comer lo que le ponemos por delante y no suelen quejarse mucho...















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